Las 9 hectáreas de Milka por 20 mil bolivianos

 

Lo ocurrido con Milka, y el proyecto 88/415 se puede calificar de un colosal complot. Una forma sistemática y sostenida para demostrar ante la ayuda internacional, ante el entorno de ese muy poderoso e invisible círculo que todavía se mueve en los grandes negocios relacionados con la producción de coca y la fabricación y comercialización de la cocaína.
 
No vamos a ingresar por esta vez a desmenuzar los mil detalles que conducen a un mismo y claro objetivo. La destrucción del proyecto Milka, que a propios y extraños mostró que lo alternativo a la siembra de hojas de coca, era posible. La iniciativa de una planta de leche partió de los propios chapareños. Pudiera ser que entre los más entusiastas estaban los productores de la hoja, que veían aproximarse el tiempo de terminar con el arbusto. "Esto se va a acabar. Necesitamos industrias para reemplazar a la coca". Se discutió incansablemente el tema, hasta que resultó en unas iniciativas secundadas entre otros por el misionero Klass-Gunnar Axelsson, quién con su manera de ser tan humilde y silenciosa empezó a indagar entre los miembros de su Comunidad Pentecostal en Gotemburgo (Iglesia Gilead) y encontró un inusitado respaldo. Alguno dijo conocer que "la Cooperativa lechera Milka, tiene maquinaria excedente que talvez la pudiera donar a Bolivia", dicho y hecho, otro misionero, que conserva un entrañable amor por Bolivia, por los chapareños, por los niños del trópico Jean-Erik Mårtensson, asumió la responsabilidad de apoyar el proyecto en el Chapare.

Todo se armó como un rompecabezas milagroso y se fueron dando las condiciones. En Bolivia se organizó la ONG denominada PGB (Proyecto Gilead Bolivia) que obtuvo la legalidad con la otorgación de su Personalidad Jurídica mediante un D.S. y se organizó con sus estatutos y reglamentos y se convirtió en el interlocutor válido de la Cooperativa Milka de (Jacobstad) de Finlandia y del gobierno de Suecia que transfirió los recursos necesarios para el transporte de la maquinaria, el montaje de la misma, la construcción de sus instalaciones incluyendo una casa para el Gerente de la Planta, las oficinas, etc. e instalada la maquinaria, instruídos los productores de leche, se lanzó la etapa de producción con una ceremonia a la que concurrió el Ministro Oswaldo Antezana en representación del Gobierno de Bolivia, el ministro Alf Svensson en representación de Suecia, el personal de Naciones Unidas, una frondosa delegación de Gotemburgo con aquellos cristianos que hicieron el trabajo de la calle, juntando moneda tras moneda para cubrir su cuota respectiva y en base de ella demandar el apoyo financiero de la Agencia Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI. Suecia).

Lo cierto es que en marzo de 1992 arrancó Milka que no dejó de producir hasta enero de 1994 cuando en forma arbitraria y abusiva, los cinco escandinavos que dirigían la Planta Industrial fueron obligados a hacer abandono de sus funciones y dejar el país "en el plazo de 48 horas". Muy débilmente se argumentó que para entonces, diciembre de 1993, había concluido el proyecto, pero entonces, si así hubiese sido, porqué no se provocó una reunión entre todos los actores, es decir la representación de NNUU, del Gobierno y del órgano ejecutor Golead (PGB). Por el contrario, se prescindió de este último, se apartó a sus responsables y se decidió el destino de Milka, entre el primero y el segundo. Curiosamente se produjo un documento de donación de NNUU al Gobierno para administrar la Planta como su propiedad particular.

Todo un enredo que terminó cuando "el millón de dólares dispuesto para el proyecto 94/814 llamado Rehabilitación de Milka" hubo concluido. En realidad concluyó al terminarse el dinero, sin haber dado cuenta de ello a nadie, absolutamente y haberse adueñado de los fondos o dispuesto de los mismos, de modo que habiendo descendido la producción de leche a menos de 4.000 litros diarios, de los 8000 que recibieron de los escandinavos, y de los 4000 litros diarios con que ONUDI (El organismo de Naciones Unidas que manejó la Planta con los fondos del Proyecto de Rehabilitación) Cuando la producción había descendido a niveles insoportables, NNUU se lavó las manos y a la recientemente creada FONADAL, se le entregó "el burro muerto". Ya conocen nuestros lectores lo sucedido, el remate a un privado que fracasó estruendosamente al punto que se acerca el tiempo de un nuevo remate, no sin antes haber devaluado aún más la Planta, cuyas nueve hectáreas en Ivirgarzama las han estimado en 20 mil bolivianos.

La pregunta es: Qué se pretende hacer con lo que queda de Milka?