Milka. III. Expulsión de sus técnicos

Mauricio Aira

 

 

Cuando todo marchaba viento en popa, con las dificultades propias del medio boliviano, se produjo el violento desalojo de los escandinavos, suecos, finlandeses y algún noruego (total cinco personas) que fueron sorprendidos por los umopares, como llama el pueblo a los policías que realizan la interdicción de la coca, y notificados que en el término de 48 horas debían estar fuera de Bolivia. Los técnicos, desacostumbrados totalmente a esta forma de actuar de las autoridades, sintieron terror y sin preguntar nada, cogieron sus cosas estrictamente personales y se trasladaron a Santa Cruz donde tomaron el primer avión disponible rumbo a Europa. Cuando llegaron a Finlandia, al menos uno de ellos formuló declaraciones a la prensa, dando parte a los lectores del pésimo tratamiento de que habían sido objeto y sin poder explicarse a qué se debió. Por entonces 1994, la comunicación internacional no estaba tan desarrollada como hoy en dia, de modo que aquella publicación, realizada en finlandés y en una capital tan alejada de Bolivia, se perdió en el olvido y nadie dijo mas nada.

 

Lo evidente es que, desaparecido del escenario uno de los tres actores del Proyecto Milka, esto es la representación de Gilead, quedaban los otros dos. El gobierno de Bolivia representado por el Ministro de Agricultura Oswaldo Antezana, el viceministro de Desarrollo Alternativo y algún personero desconocido del Ministerio de Gobierno entonces a cargo de Carlos Sánchez Berazaín, los que dispusieron de acuerdo con la representación de Naciones Unidas, que un par de funcionarios de UNIDO, tomaran a su cargo la administración de Milka, para sacar adelante la producción y preparar su transferencia, mediante el proceso de Privatización a la empresa privada.

 

En aquel momento, vale decir el primer trimestre de 1994, nadie sabía en Bolivia, salvo los del grupo de poder, arriba senalado que Naciones Unidas disponía de un llamado Fondo de Rehabilitación al que los de UNIDO echaron mano bajo el título de aumentar la producción de la planta. Finalidad que no cumplieron, pero sí se embolsillaron nada menos que Un Millón de Dólares adicionales. Veamos cómo Oswaldo Antezana respondió en el parlamento a la petición de informe de Evo Morales, cuando era responsable de Agricultura.

 

“El proyecto Rehabilitación de la Planta de Leche Milka, (identificado como AD/BOL/94/918) se implementó en el ano 1994 con la intención de fomentar la producción lechera del Trópico y facilitar la viabilidad industrial y empresarial de la planta Milka, incorporando equipamiento adicional que permita a esta unidad productiva alcanzar la sostenibilidad a través del procesamiento de leche fluída, yogurt y tros productos lácteos. La capacidad actual instalada de procesamiento es de 28 mil en un solo turno”. Ahora, sabemos que la producción de Milka, bajo la administración de UNIDO bajó de 8 a menos de 4 mil litros por dia Que sepamos no se adquirió en absoluto maquinaria nueva alguna, lo que hicieron con ese millón de dólares es algún estudio, claro está entre los del grupo de poder, (Típico de los métodos de corrupción del gobierno de entonces) y repartirlo entre la burocracia, incluídos los funcionarios de Naciones Unidas, aspecto que debería ser investigado por la Unidad anti corrupción de la ONU, que justamente tiene como funcionaria a una superrevisora sueca, ya que al parecer el objetivo del asalto a Milka fué la perspectiva de utilizar esos recursos (apropiarse de ellos en realidad) y otros más como los del proyecto ProLeche con financiamiento de USAID/Washington, conocido como Fondo de Apoyo a la Producción de Leche (Dairy Directive Fund) supuestamente destinado al apoyo de AGAPLE (Asociación de Ganaderos Productores de Leche).

 

Lo más risible del informe del entonces Ministro de Agricultura, reiteramos al responder a las preguntas del diputado Evo Morales, es que se atribuye así mismo, a su administración, toda la labor realizada por los escandinavos y la muestra como suya, sin mencionar una sóla palabra del desastre de la administración de entonces que les condujo a un violento cambio de una segunda  administración de UNIDO a Fonadal, (Fondo Nacional de Desarrollo Alternativo) creado a empujones para asumir, como se diría en lenguaje popular “la carga del burro muerto”. Fonadal llevó al desastre a Milka. Si la producción de leche se estimaba en cerca de 4 mil litros con UNIDO, al cabo de unos meses de administrarla Fonadal había descendido a dos mil y poco después a un mil quinientos litros diarios, o sea a un nivel imposible de soportar tan siquiera los gastos fijos de insumos y salarios.

 

Para los estudiosos del malhadado proceso de privatización, se repite aquí el mismo fenómeno que en las demás empresas del Estado (Milka nunca perteneció al Estado, ni siquiera cuando la ONU suscribió un ilegal Contrato de Donación en favor de Fonadal) o sea, la desvalorización del bien, sometiéndolo a pérdida y al desorden administrativo de modo que su venta se realize al precio menor posible, “de gallina muerta”, método tradicional, la forma de corrupción clásica. (Milka avaluada en cinco millones de dólares fué vendida por la via del remate al precio de 211 mil dólares americanos)

 

De este modo el Ministro Antezana informó que el proceso de venta de Milka estaba respaldado en la Ley de Privatización, en los D.S. pertinentes o sea 23991 y 24873, la Resolucióon del Ministerio de Gobierno (Qué tuvo que ver Sánchez Berazaín, con un proyecto esencialmente industrial lechero?) y del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión para proceder a la Licitación Pública Nacional e Internacional.

 

Antezana dijo también que la Unidad de Reordenamiento contaba con el Estudio de Evaluación, Valoración y Definición de Estrategias de Transferencia realizados por la Ing. Elvia Kellert Antezana, contratada a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, siguiendo los procedimientos del Banco Interamericano de Desarrollo, habiendo actualizado los estudios en marzo de 1999. De tal modo se realizaron las operaciones de destrucción de Milka, que la estrategia del mal llamado “reordenamiento fué aprobada por el Consejo Nacional de Política Económica” que consistió en la venta del cien por ciento de los activos de Milka, mediante licitación pública, a precio regalado.

 

(Continuaremos en Milka IV . El final de un hermoso proyecto)

 

 

Mauricio Aira
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