LOS TIEMPOS, 24 DE ENERO DEL 2001
EL DESTINO INCIERTO
DE UNA CUANTIOSA DONACIÓN
Mauricio Aira
GOTEMBURGO,
SUECIA.- Nos referimos al destino de la planta lechera denominada Milka que fue
inaugurada en 1992 con la presencia del entonces Ministro de Asuntos
Internacionales Alf Svensson y una frondosa delegación de los suecos y
finlandeses que recogieron peso tras peso, corona tras corona, el dinero que se
necesitó para erigir la procesadora de leche, cuyo objetivo estuvo marcado en
el estudio de factibilidad realizado por el ingeniero Luis Barrón, sin duda el
más calificado en su especialidad.
La planta se
proponía alcanzar una producción diaria de 12.000 litros de leche, meta que
nunca se alcanzó por diversas razones.
Al principio bajo
la administración de los donantes, esto es la congregación Gillead de los
pentecostales de Gotemburgo, la planta funcionó bastante bien y llegó a
producir hasta 8 mil litros. Luego, y en cumplimiento de ciertos convenios, se
hizo cargo de su control Naciones Unidas. La inyección de subvenciones fue
necesaria durante aquel tiempo porque el punto de equilibrio no había sido
alcanzado. Sin embargo, la producción disminuyó cuando se hizo cargo de la
planta Fonadal, (Fondo Nacional de Desarrollo Alternativo) dependiente del
Ministerio de Desarrollo Rural, tiempo desastroso para la economía de Milka en
que disminuyó su producción hasta 3 mil litros; el proceso de deterioro de la
maquinaria se aceleró por la ausencia de un mantenimiento técnico adecuado, se
acumuló la producción de queso hasta 60 mil kilos que fueron a parar a la
basura ya que las cámaras de refrigeración dejaron de funcionar por falta del
pago de las facturas; los vehículos no fueron reparados, los proveedores no
recibieron la cancelación por sus entregas y servicios, al extremo que cada día
que pasaba la masa de endeudamiento se iba acumulando. Fue necesario asumir
medidas salvadoras como el remate a precio de gallina muerta. Un bien estimado
en varios millones de dólares incluyendo la infraestructura, repuestos,
mercado, tecnología, etc. fue vendido a los hermanos Pool de Quillacollo en 211
mil dólares.
Los nuevos
propietarios declararon poseer los medios para rehabilitar la planta y echarla
a andar, extremo que no sucedió pese a los recursos que la ayuda norteamericana
puso en sus manos con tal de salvar la apariencia del único proyecto de
desarrollo alternativo que parecía funcionar. No podemos precisar si Milka está
hoy en producción, en todo caso por información de los proveedores de leche,
ésta no llega a unos cientos de litros por día, muy lejos de la mínima
indispensable para no producir pérdidas.
Alguien ha
expresado que el tema de Milka es una bagatela frente a las cuantiosas
inversiones que se han realizado en el Chapare dentro del Desarrollo
Alternativo. La réplica es que Milka ha sido el más representativo de los
proyectos sustitutivos a los sembradíos de hojas de coca. En efecto, luego del
sostenido, inteligente, tesonero esfuerzo de los misioneros suecos que
trabajaron en Ivirgarzama, se llegó a contar con cuatro mil productores de
leche que entregaban su producto regularmente en los centros de acopio. Milka
fue la respuesta a la necesidad de desarrollo de la región y, más allá de la utopía,
significó lo patético que puede ser sustituir la coca por desarrollo. Sin
embargo, tan acariciada realidad fue destruida por la corrupción, el abuso del
poder, el afán de enriquecimiento rápido, la manipulación y el engaño. Después
del escándalo Guiteras,
no vamos a
repetir lugares comunes.
Por denuncia de
los productores de leche, testigos y actores de la historia de Milka se sabe
que hubo una mano negra en el proceso de destrucción de la planta y su
deterioro, trucos que se utilizan para desprestigiar una entidad y acelerar su
privatización. Lo mismo ocurrió antes con el LAB, Entel, Ferrocarriles del
Estado, etc. "Esto no sirve, por tanto debe pasar a manos privadas para
hacer de ésta empresa un modelo de funcionamiento" La privatización que se
dio y que finalmente fue aceptada por un pequeño grupo de productores de leche,
no fue la panacea prometida.
La nueva
administración lo primero que hizo fue acudir a los bancos y a la ayuda
norteamericana para salir del atolladero. Los bancos no pueden dar mayores
recursos que aquellos que fueron comprometidos para la compra de Milka. Ahora
empiezan a exigir el pago de intereses terminado el periodo de gracia. ¿Dónde
está la inversión marginal para reponer la maquinaria, el transporte, la
promoción para recuperar el mercado perdido en varios años, etc?
Los campesinos
cansados de tanta promesa, inscribieron el tema de Milka en tercer lugar dentro
del convenio que puso solución a los prolongados bloqueos del mes de
septiembre, con la esperanza de encontrar una solución real que les permitiera
continuar al menos como proveedores de la planta y por tanto subsistir en el
Chapare. Nada ha sucedido sin embargo.
Ha pasado el
tiempo de espera. Los convenios de septiembre debieron ser atendidos 90 días
después. El nuevo año debió haberles deparado la solución a sus grandes
problemas de producción alternativa. Los dueños de Milka han declarado que sus
pérdidas son enormes y que el Estado, ¡cuándo no! debe resarcirles por el lucro
cesante y el daño emergente de la convulsión social que les obligó a derramar
al piso 60 mil litros de leche porque no podían producir o porque no tenían a
quién vender.
Ya sabemos que el
Estado y las oficinas de cooperación de los norteamericanos para continuar con
el show del desarrollo alternativo van a subvencionar a los "empresarios
del Chapare Tropical" con varios cientos de miles de dólares sin llegar al
fondo del asunto, sin solucionar nada, tan sólo para contentar a los más
poderosos de la región. A los campesinos, a los productores de leche, les
tocarán migajas de la torta que se reparte celebrando el Plan Coca Cero, que no
alcanzó el éxito publicitado, por desgracia. La coca continúa siendo cultivada
y cosechada en el Chapare.
Como corolario
debemos señalar que no habrá paz en el Chapare hasta tanto el desarrollo
alternativo sea una realidad. De este posible desarrollo es un ejemplo Milka,
cuya propiedad debe pasar a manos de los productores de leche de la región.
Nuestros
campesinos tienen que aprender a administrar, a conservar y a cuidar sus
pertenencias. Si se les hace propietarios de los medios de producción, claro
está después de la preparación previa, aprenderán y superarán a los k'aras de
la ciudad en el manejo de la planta. Negarles este derecho, menospreciar sus
capacidades y sus condiciones humanas, es retrasar el cambio que llegará
inevitablemente.
Mauricio Aira
V. Palmgrensgatan 115
426 77 V. Frölunda
SWEDEN
Tel: +4631 453469