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Y "el pueblo de La Paz, bailó la cueca Viva mi Patria Bolivia, en plena
plaza Murillo a las diez de la
noche del 8 de marzo", inmediatamente de anunciarse que la renuncia del
presidente había sido rechazada por diputados y senadores. La calma volvía a
una Nación presa de la tensión, el nerviosismo y la desesperación que duró 76
horas.
En realidad la tensión se vivió desde el mismísimo 2 de enero cuando los
productores de coca anunciaron que iniciarían acciones para obtener una Ley
que obligue a las empresas petroleras que exploran y explotan el gas natural
y el petróleo que alteren los convenios y paguen un impuesto del 50% en lugar
del 32% actualmente vigente. De acuerdo al recuento cronológico presentado
por los medios, no ha pasado un sólo dia desde principios de año, sin nuevos
incidentes, tal pareciera que existe una muy grande organización y que
cuentan con muchísimos recursos para intentar su destructiva tarea de
paralizar el libre tránsito especialmente de las carreteras que son la via de
exportación de la soya y otros productos, verdadera fuente de la economía
boliviana.
Volvió la calma después de tan agitadas jornadas provocadas por el peligroso
anuncio de renuncia a la Primera Magistratura presentada ante el Congreso por
el Presidente Carlos Mesa. Peligroso porque pudo haber desencadenado el caos,
la convulsión de haber sido aceptada, no obstante las múltiples declaraciones
de las Fuerzas Armadas y de la Policia de mantenerse vigilantes para que nada
pudiera alterar el orden.
De haberse aceptado la
renuncia se habría producido un interminable forjeceo por la sucesión. Según
la CPE le corresponde al presidente del Senado cuando se produce la acefalía.
Rechazado por los demás partidos y las organizaciones sociales el actual
titular del Senado militante del MIR, no había podido asumir la presidencia,
además que el propio senador Hormando Vaca no desea asumir tal
responsabilidad en estas especiales circunstancias.
El inmediato de la sucesión interinstitucional, presidente de la Cámara de
Diputados es resistido por las mismas organizaciones por la sencilla razón de
ser movimientista que se inscribe en la línea política de Sánchez de Lozada.
Finalmente el último eslabón de la Constitución es el actual presidene de la
Corte Suprema de Justicia, quién en caso de haber sido Presidente de Bolivia,
habría tenido la tarea de convocar a elecciones sin demora alguna, o sea,
todo este embrollo habría significado para un pais tan pobre y sin reservas,
un gasto colosal imposible de ser asumido sin contar con el mayor desorden y
las imprescindibles medidas de fuerza para garantizar un mínimo de seguridad
a la población.
Lo admirable es que primó la serenidad y se impuso la madurez de juicio en
beneficio de todos los bolivianos. No sólo de quienes viven en sus campos y
poblados, sino también de varios cientos de miles que desde lejos estamos no
obstante tan cerca espiritualmente de toda la angustia que soporta la Patria.
Los diputados y senadores, por unanimidad dijeron no, a la carta de renuncia.
Aunque no hubo la misma unanimidad en aprobar el mínimo punteo del pacto ante
la Nación, como se denomina ahora el documento de cinco puntos que será la
Agenda de Bolivia para el presente y para el inmediato futuro.
Verdaderamente nos felicitamos de haberse superado la crisis y aunque la
reflexión parece no haber llegado todavía a los movimientos sociales, el
pueblo le ha otorgado un cheque en blanco al Presidente Mesa, para asumir las
acciones pertinentes y conceder la paz, la normalidad y el respeto a la Ley y
al Derecho a todos los bolivianos, sin excepción alguna.
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