Augusto Cuadros líder y crítico de la Revolución

Mauricio Aira

 

Uno de sus méritos fué que habiendo sido fundador, conductor, líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario por tanto actor de los grandes cambios sociales y políticos de la segunda mitad del siglo XX, supo adentrarse en la reflexión y el análisis y tuvo la hidalguía de la autocrítica descarnada, a veces dolorosa hasta reconocer las fallas “ambiciones personales y hasta reacciones hormonales ...y el enriquerimiento ilícito en que incurrieron algunos de sus conductores para prostituír la democracia e imponer las prácticas neoliberales”.

 

Durante los primeros ocho anos, a partir del 9 de abril de 1952 le tocó la responsabilidad de manejar la economía y las finanzas del Estado, tras lo que, merced al mérito propio de ostentar dos disciplinas de Derecho y Economia, y la experiencia de haberse enfrentado y resuelto difíciles problemas en el ejercicio del poder, asumió las funciones de Asesor Económico y representante del Fondo Monetario Internacional en países del Africa, que ejercitó con marcado éxito reconocido por los gobiernos y el propio FMI.

 

Poséedor de una mente lúcida y brillante inteligencia Augusto Cuadros sirvió a Bolivia en el campo diplomático y en el corto periodo de la presidencia de Lydia Gueiller retomó las finanzas en medio de las dificultades creadas por muchos anos de administración algo caótica y desatinada de la economía.

De regreso a la arena ciudadana, lejos de disfrutar de una vejez apasible, se puso a ordenar febrilmente sus experiencias y nos sorprendió a sus amigos con una inusitada vocación “es que he escrito toda mi vida, aunque sobre cifras y curvas de comportamiento financiero”, nos respondió a la pregunta que de dónde salió esa energía para recopilar, y exponer con tanta maestría.

 

En realidad no hace mucho que sus dos libros vieron la luz, quizá por ello, y por la pereza que empieza a advertirse por la lectura, entre los compatriotas que prefieren la via fácil del ordenador o la simplemente informativa de los diarios y revistas, está dejando atrás ese incomparable deleite de adentrarse en el alma de los escritores y revivir otros mundos, otras realidades, que es lo que nos sucede con este discernir de Augusto Cuadros, tan ameno, de gran vivencia, e ilustrativo.

 

En su libro sobre La Guerra del Chaco, revive los tres largos anos que pasó en el frente de batalla, como soldado raso, por tanto no son historias que le contaron, sino que las vivió en carne y hueso como para afirmar que fué la testarudez de Daniel Salamanca y su obsesión por el “pisar fuerte en el Chaco”  que llevó a Bolivia al descalabro donde Estigarribia “hizo uso de un arbitrio guerrero de extraordinaria eficacia mortífera para destruírnos, más asesino que mil canones disparando juntos al mismo blanco” éste fué en Campo Via*, que al cortar el suministro de agua al Ejército boliviano, varios miles murieron de sed, otros miles fueron tomados prisioneros de guerra, todos desarmados y sus armas inutilizadas. Sin aprender la lección “los mandos bolivianos, imprevisores les dieron nueva oportunidad, un ano después en El Carmen y en Picuiba de tomarse otros miles de prisioneros sin que llegaran a disparar un sólo tiro”, catástrofes sucesivas como muestra de incapacidad profesional absoluta e imprevisión de los generales y coroneles que comandaron la guerra contra el Paraguay.

 

De este modo el combatiente va dejando su testimonio invalorable ante la historia, como lo hará anos más tarde a su paso por lo que llama “las escabrosas cimas del poder”, lecciones de historia que tenemos el deber de recoger y de exhibir ante las generaciones nuevas, si acaso deseamos conservar viva la memoria de este ilustre cochabambino que dejó de existir hace ya 90 dias, dejando atrás una existencia plena de honestidad y amor a Bolivia.

 

*Campo Via. La peor derrota sufrida con 16 jefes, 170 oficiales y 7.271 soldados rendidos y capitulados ante los paraguayos. Lograron escapar del cerco 3000 soldados. (Pág. 141 L.G.del Chaco. A.C.S. 2003)